sábado, junio 19, 2010

De fútbol y... ¿pero es que hay algo más?

Llevo varios días con ganas de comentar algo aquí, pero cuando no es por una cosa (exámenes), es por otra cosa (exámenes). Pero de hoy no pasa porque, si sigo pasando, se me va a pasar el mes (perdonadme tanto 'pasaje'). A mí el fútbol ni fú ni fá (es más creo que ni lo pronuncio bien, se me resiste esa 't' tan rara ahí en medio), pero una se acostumbra a todo en esta vida y ya sé que, cuando entro en una sala de clase, lo primero que me van a preguntar es ¿de qué cuadro sos, profe?, yo, al principio, decía: no, no soy de ninguno, no me gusta el fútbol, nadie me creía, claro, y seguían insistiendo durante todo el curso. Hasta que me aconsejaron que dijera cualquiera y que ese cualquiera, a ser posible, fuera el Estudiantes, porque, si el que me aconsejó tuviera que elegir uno, elegiría ése (además de que las chiquitajas no me perdonarían que fuera de otro). Así que ahora, cuando me preguntan por el cuadro al que pertenezco (y rehuyendo siempre la vena que me sale de decir que pertenezco al cuadro de la Rebelión de los Mamelucos, sobre todo porque nadie me entendería por estos lares), digo que pertenezco al Almería, en primer lugar (aunque no tengo ni remotamente idea de cómo será hoy por hoy el Almería) y luego al Estudiantes. Así que ahora soy hincha de dos equipos. Y voy a lo que iba.
En España el fútbol es casi el deporte nacional. Yo creía que los españoles eran fanáticos, que era demasiado y nooooooooooo, de ninguna manera. Aquí, sí que sí. Lo primero es el fútbol, lo segundo es el fútbol, lo tercero es el fútbol y, después, si hay suerte, puede ser que otras cosas. No es un simple mito eso de que aquí el fútbol no es el deporte rey (eso sería una atrocidad, dado la condición política del país), sino que es el deporte dios (si hasta dicen que la mano de Dios les ayudó contra los ingleses en el 86). Y eso en estado natural. Imaginaos ahora, con los Mundiales. No se habla de otra cosa (hasta yo hablo de él). Los canales donde no se retransmiten los partidos no los ven ni sus propios trabajadores y si sales a la hora del partido a la calle, puedes cruzar la ciudad de punta a punta en 10 minutos (cuando en otro horario, no se hace en menos de 30 minutos, esto comprobado con reloj en mano). Los niños no van al colegio cuando juega la selección (con permiso del mismísimo Ministerio de Educación) y si van, verán el partido en el cole (también con permiso del Ministerio de Educación). A los profesores nos han dado unos folletos informativos y orientativos para que lo que enseñemos estas semanas tenga tufo futbolístico. No es necesario que os diga que no le he hecho mucho caso a los folletos, aunque para no ser menos hemos leído Memorias de un wing derecho de Fontanarrosa.
En esta semana, más de uno, me ha comentado el resultado de España-Suiza como si me hablara del fallecimiento de algún familiar (y hablando de fallecimientos, hoy en todos los canales se ha vuelto a comentar como ciento y una vez los últimos resultados mundialistas, pero sólo en uno, como de pasada han comentado que ha muerto mi admiradísimo Saramago). Creen, además, que si no lloro es por puro formalismo. Hoy uno de los chicos, al modo de Gila y el sé quién ha matado a alguien, le decía a otro, ¿quién era quien jugaba con Suiza el otro día? ¿Con quién fue con quién ganó?, hasta que le he dicho, Mira, M., si lo que quieres es que comentemos el partido de España con Suiza, lo hacemos, pero cuidado, porque España es el primer partido que juega, todavía hay tiempo y voy a poner toda mi buena onda para que mis influencias magnéticas lleguen hasta Sudáfrica y el próximo partido (que ni sabía cuál sería) gane por goleada. Luego me han dicho que juega con Honduras y yo, como alguien muy sabiamente me dijo el otro día, les he recordado que no había enemigo pequeño, aunque sean bajos de estatura.
Conclusión final, he acabado hablando de fútbol, a pesar de que todavía me cuesta distinguir los fuera de juego.
¡¡¡Qué cosas hace el Mundial!!!
(Por cierto, espero que Quino me perdone por el montaje de Mafalda sobre la pelota)

martes, mayo 18, 2010

Responsabilidad y mundo futuro

Os recomiendo un artículo publicado por Leopoldo Abadía en "El Confidencial". Al margen del concepto de capitalismo que deja entrever, sobre lo que no voy a opinar ahora, es muy interesante su reflexión sobre la herencia y la responsabilidad (responsabilidad de los padres hacia los hijos pero también de los hijos hacia sus propias vidas y hacia "su" mundo), pues de eso se trata: no hay que "dejar" ningún "mundo", todo hecho y resuelto, a nuestros hijos, pobrecitos, que no se tengan que tomar ningún esfuerzo, sino procurar que ellos estén preparados, en todos los aspectos, para adaptarse a un futuro que será responsabilidad, más que de nadie, de ellos mismos.
Aquí os copio el artículo citado:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡y a mí, ¿qué me importa?!” Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz… y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales… Lo que por ahí se llama “buena gente”.

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos… En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

A tener en cuenta, con la ventolera que sopla...

"El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas."

William George Ward

sábado, febrero 06, 2010

El circo de la mariposa



Volvamos a Plutón

No es por insistir en un tema ya tratado, pero que algo pasa con Plutón, pasa, ¿no se nos habrá enojado por decirle planeta enano?

Los colores de Plutón

,
Plutón está cambiando de color y sus capas de hielo se están moviendo, según anunciaron los astrónomos tras ver las fotografías tomadas por el telescopio espacial Hubble. Las imágenes muestran a un Plutón mucho más rojo de los que estuvo en las últimas décadas, algo que ha sorprendido a los expertos. Hasta ahora, el color del planetoide era una combinación de amarillo con naranja, pero los astrónomos aseguran que es de un 20% más rojo de lo que solía ser. Las fotografías muestran hielo de nitrógeno creciendo y encogiéndose, volviéndose más claro en el norte y más oscuro en el sur. Los astrónomos aseguran que Plutón está cambiando más que las superficies de otros cuerpos en el sistema solar. Ese es un hecho sorprendente porque una estación dura 120 años en algunas regiones de Plutón.
(Fuentes: www.eldia.com.ar



,
)

sábado, enero 16, 2010

Eclipse solar




Creo que estas imágenes no necesitan muchos más comentarios, son hermosas por sí mismas, pero para los que quieran saber a qué pertenecen, se deben al último eclipse solar que se ha visto en nuestro planeta. Desde África, Asia y Oceania. Hasta el año tres mil y pico no se volverá a ver otro eclipse tan largo (11 minutos), como para entonces no sé cuántos de aquí vamos a estar, disfrutemos de estas imágenes ahora.

viernes, enero 15, 2010

Haití por Eduardo Galeano

La historia silenciada: Haiti
Eduardo Galeano 4 de abril de 2004

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide.

Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.

Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.

Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. (cuando los poderosos no quieren, que se lo digan a Nicaragua y toda latinoamérica)Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos.

De la maldición blanca, no se habló.

La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado:
—¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?

—El anterior.

—Pues, que se restablezca.

Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados.

Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad.
Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar.

En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública.
La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años.
Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe.

Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.

Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso.
Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes.

En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares.

Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.

Extraído de http://snakesdreamer.spaces.live.com/blog/cns!FFB0713CED428276!4349.entry

jueves, enero 14, 2010

Requiem por Haití

Lamentablemente volvemos a hablar de muerte en este blog. Ahora se trata de la muerte de más de 100.000 personas víctimas de la pobreza y la injusticia. Porque en mi opinión son estas las principales causas del desastre que el pasado día 12 asoló el oeste de esta isla caribeña y particularmente su capital, Puerto Príncipe.
Se culpa a la naturaleza y es cierto que la violencia de la Madre Gea se ha ensañado contra aquellos que ya soportaban otras múltiples desgracias. Sin embargo, me pregunto si las consecuencias habrían sido las mismas, incluso dada la magnitud del desastre, si este país hubiera contado con otras infraestructuras, si las condiciones de habitabilidad hubieran sido otras, si la pobreza y la historia no hubiera condenado ya de antemano a este pueblo al desamparo ante cualquier desgracia del tipo que sea.
Admito que la proporción del seísmo ha sido lo suficientemente importante como para que, incluso en un país mejor equipado, la situación fuera trágica pero no en esta medida.
He oído decir pues en estas horas que "la naturaleza se ceba con los más pobres". La naturaleza es la misma para todos, son los sistemas sociales, económicos y políticos los que no son los mismos para todos. Lo que en un sitio puede ser una calamidad, en otro será una tragedia y en otro la aniquilación.

Lloro desde aquí la desgracia del pueblo haitiano y deseo que, con la ayuda de todos y con la dignidad que ha demostrado ya en otros momentos de su historia, sepa de nuevo ponerse en pie y abrir caminos frente a la adversidad.

Nota: Entre otras instituciones y organismos no gubernamentales Cruz Roja ha puesto en marcha un operativo humanitario por Haití, más información aquí.

lunes, enero 11, 2010

Lhasa de Sela emprende su último viaje

El pasado 1 de enero murió, en su casa de Montreal, a consecuencia de un cáncer, esta cantante canadiense, nómada, de familia mejicana y estadounidense, que llevaba por nombre el de la capital del Tíbet.
Se ha ido con el Año Nuevo. Curiosamente una de sus canciones lleva el título "Para el fin del mundo o el Año Nuevo". El inicio de un nuevo año se hizo fin.
Tenía sólo 37 años de edad, una breve discografía compuesta por 3 compactos ("La llorona", "The living road" y "Lhasa"), unos ojos rasgados y una voz que alguien ha calificado de "ancestral".
Lhasa de Sela era para mí una voz mágica y evocadora. Mientras escribo estas líneas escucho algunas de sus canciones, su "Con toda palabra". Su modo tan singular de interpretar, su música mestiza y sus letras fuera de lo común acompañan como pocas la Soledad y el Encuentro (con uno mismo y con los demás).



• El programa de Radio 3, Músicas posibles recupera el concierto que Lhasa ofreció en el festival "La Mar de Músicas", Cartagena, en 2004:

Músicas Posibles: Lhasa de Sela (09 enero 2010)



• Necrológicas:
Público 04/01/10
El País 05/01/10
El País 11/01/10

jueves, noviembre 26, 2009

Cantora o cómo se pueden conjugar muchos estilos



No es que yo sea fans número uno de Mercedes Sosa, pero me gusta de este disco el saber conjugar tantos estilos y el saber hacer convivir formas tan diversas de hacer música, porque, al fin y al cabo, la música es un idioma globalizador e igualador.

¿De qué sirve un ciervo sin cierva?



Hace sólo unos días se han casado unos amigos. Por problemas técnicos no les pude enviar mi felicitación por correo, espero que ahora sí les llegue.
Aprovecho y dedico el poema Bodas de Neruda a todos los que crean que se merecen la dedicación, sea cual sea la causa.


¿De qué sirve un ciervo sin cierva,
de qué sirve un perro sin perra,
una abeja sin su abejo,
una tigresa sin su tigre,
o una camella sin camello,
o una ballena sin balleno
o un rinoceronte soltero ?

¿De qué sirve un gato sin gata,
un ruiseñor sin ruiseñora,
una paloma sin palomo,
un caballito sin caballa,
una cangreja sin cangrejo,
un agujero sin raíces?

A casarse, peces del mar,
pumas de la pumería,
zorros de cola engañosa,
pulgas hambrientas de
provincia.

¡A procrear! dice la tierra
con una voz tan invisible
que todos la ven y la tocan
y todos la oyen, y esperan.

lunes, noviembre 02, 2009

¿Qué pasó con Plutón?



Pero, pero, pero...
¿qué hacía yo en 2006 para no haberme dado cuenta de esto? El otro día, comprando una representación de los planetas y del sistema solar me di cuenta del grave asunto que se me había pasado por alto hasta ahora.
En el 2006, estaría yo ocupada con Julia, recién nacida, y claro, no andaba yo para ocuparme del pobrecito Plutón, pero ahora que me voy despejando un poco, ¿qué pasó? ¿qué hizo el pobrecito para que lo degradaran? ¿cómo puede ser que me haya quedado con un planeta menos sin darme cuenta?
NO es pequeña cosa que a una le desaparezcan los planetas así como así, o que se los degraden y que, para colmo de los colmos, ahora resulte que el pobre tiene hasta un doble sistema enanoplanetario (es decir, formado por dos planetas enanos, él y el planetillo Caronte, por cierto que ha subido de escalafón, antes era luna, ahora es miniplaneta, no le ha ido a todos mal el asunto este).
Como mis confusas explicaciones llevarían a confusos conocimientos, os dejo unos links que me han ayudado mucho para enterarme (aunque no significa eso que haya dejado de indignarme el asunto de la degradación plutónica, y eso que le han puesto, en una especie de premio de consolación, la denominación plutoide a todos los planetillas enanos, pero me sigue pareciendo injusto que se le discrimine por su tamaño):
http://www.noticiasdelcosmos.com/2009/07/vuelve-la-discusion-por-pluton.html
http://www.tayabeixo.org/sist_solar/pluton/pluton.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Redefinici%C3%B3n_de_planeta_de_2006

martes, septiembre 29, 2009

Ser humano: poético y prosaico

Os recomiendo el siguiente artículo de Leonardo Boff titulado «Ser humano: poético y prosaico». En él el famoso teólogo y filósofo brasileño retoma la frase de Höderlin «el ser humano habita poéticamente la Tierra» para explicar los "modos existenciales de ser":

«Habitar poéticamente la Tierra» significa sentirla como algo vivo, evocativo, grandioso y mágico. La Tierra es paisajes, colores, olores, fascinación y misterio...

Habitamos poéticamente el mundo cuando sentimos en la piel el frescor suave de la mañana, cuando padecemos bajo la canícula del sol de mediodía, cuando nos serenamos al atardecer, cuando nos invade el misterio de la oscuridad de la noche. Nos estremecemos, vibramos, nos llenamos de ternura y nos extasiamos ante la Tierra en su inagotable vitalidad, y al encontrarnos con la persona amada. Entonces vivimos el modo de ser poético...

También habitamos la Tierra prosaicamente. La prosa recoge la cotidianidad y el día a día gris, hecho de tensiones familiares y sociales, como los horarios y los deberes profesionales, con discretas alegrías y tristezas disimuladas. Pero lo prosaico también esconde valores inestimables. Se descubren tras una larga estancia en un hospital, o cuando regresamos presurosos después de pasar penosos meses fuera de casa. Nada más suave que el sereno transcurrir de los horarios y de los quehaceres domésticos y profesionales. Nos da la sensación de una navegación tranquila por el mar de la vida....

La cultura de masas ha desnaturalizado lo poético...

Lo prosaico ha sido trasformado en simple lucha darviniana por la supervivencia, extenuando a las personas con trabajos monótonos, sin esperanza de gozar del merecido ocio...

Saber vivir con levedad lo prosaico y con entusiasmo lo poético es indicativo de una vida plenamente humana.»

lunes, septiembre 14, 2009

Imágenes del telescopio Hubble

La NASA acaba de difundir unas espectaculares imágenes de galaxias, estrellas y nebulosas captadas por el telescopio Hubble. Observándolas no podemos dejar de sentirnos sobrecogidas por la extraordinaria belleza del Universo. Son fotografías científicas que más bien parecen obras de arte.
Más información en Yahoo Noticias y en Yahoo Fotos.