miércoles, junio 30, 2004

Frase del día:

El hombre (cada hombre)
es un fin en sí mismo,
no el medio para los fines de otros.
Debe existir por su propio esfuerzo,
sin sacrificarse a otros
ni sacrificar a otros para sí mismo.
La búsqueda de su propio interés racional
y de su propia felicidad es el más alto
propósito moral de su vida.

"La rebelión de Atlas", Ayn Rand, 1961.

domingo, junio 06, 2004

El magnolio

Mi vecino tiene un magnolio en su jardín. Yo lo llamo “mi magnolio”. ¿Cómo puede ser mío –os preguntaréis- si está en el jardín de mi vecino? Es cierto, y es él quien lo riega, lo abona, lo poda… Yo me siento por las tardes en una hamaca en mi jardín y contemplo la esbelta y altísima figura del magnolio por encima del seto que nos separa y creo que él también me mira.
Veo sus ramas completamente cubiertas con sus grandes hojas de un verde intenso recortarse sobre los dorados y violáceos atardeceres del otoño.
Veo su orgullo al elevar en primavera hacia el límpido azul del cielo sus magníficas flores cual blancas palomas posadas blandamente sobre sus ramas.
En verano, cuando de repente estalla alguna tormenta estival y unas gotas empiezan a caer sobre la tierra ardiente y sedienta, veo a los pajarillos revolotear inquietos entorno a él, refugiarse en sus ramas, y volver a alzar su excitado vuelo poco después.
Dudo que mi vecino pueda disfrutar la magnífica estampa de este árbol, precisamente porque se encuentra muy cerca de su casa.
Las raíces del magnolio se hunden en la tierra propiedad de mi vecino, pero ¿acaso no es mía la imagen que sólo yo contemplo?
Ana Manzanares R. (Granada)




viernes, marzo 12, 2004

Mujeres de negro (11-M)

Estos días he estado leyendo la novela “Mujeres de negro” de Josefina R. Aldecoa. El título hace referencia a esas mujeres que tras la guerra civil española se convirtieron en viudas, huérfanas, perdieron a sus hijos... y se cubrieron por años de luto, luto en sus ropas y en sus almas.
La novela de J. R. Aldecoa termina con estas palabras:

Cuando hube acomodado las maletas en el compartimiento, me asomé a la ventanilla. El tren se ponía ya en marcha. Un grupo de mujeres enlutadas decían adiós. Tuve la delirante sensación de que se despedían de mí. Las miré fascinada; un grupo compacto, inmóvil. Fueron quedando atrás, cada vez más pequeñas hasta que sólo vi una mancha oscura, un enjambre de manos pálidas y aleteantes. Un grupo de mujeres de negro.”

El azar ha querido que yo terminara la lectura de esta novela hoy, 11 de marzo de 2004, día de la salvaje masacre terrorista en Madrid. Cientos de mujeres serán desde hoy también “mujeres de negro”, “personas de negro”, “familias de negro”... ¿Algún día desaparecerá el luto por la barbarie en este mundo? Espero que en un futuro, no muy lejano, mi hija pueda decirme “mamá, ese día ha llegado”.
(Ana Manzanares R. Granada, 11/03/04)




lunes, febrero 23, 2004

¿Tolerancia?

A veces, nos encontramos en la vida con personas de difícil trato. Nos resulta complicado dialogar con alguien que ve las cosas de forma diferente, sin embargo, ahí está la gracia del diálogo. Es enriquecedor este cambio de pareceres, este dar información u opinión, para que a su vez, el otro individuo, te proporcione a ti información u opinión. Pero ¿qué hacer cuando el otro es un fanático? ¿cuando sólo habla para oírse a sí mismo? Tener ideas inamovibles y contrarias a la lógica, en mi opinión, es tan malo como no tener ninguna idea. ¿Cómo intentar razonar con una persona que niega la Razón? La intolerancia es, para mí, el principal, o al menos uno de los principales, motivos de problemas sociales. Si no eres tolerante, no puedes respetar. Y si falta el respeto para los demás, ¿cómo se puede vivir en sociedad? Creo que hasta que no aceptemos al otro como es, no vamos a poder vivir en paz. Incluso a esa persona que nos parece intolerante hay que respetarla, aunque, lamentablemente, dudemos mucho de que él nos esté respetando a nosotros. Por desgracia, a veces, ignorarla es la única forma que encontramos de tolerarla, y esto es una forma de romper el diálogo, que se convierte en un monólogo de la otra persona. Monólogo que, si prestamos atención a las palabras, nos puede producir hasta una úlcera de estómago.

Inma desde La Plata

miércoles, febrero 18, 2004

Alucina

Mira los cuatro puntos que aparecen en el centro de esta imagen, míralos durante 30 segundos seguidos. Mira la pared. Cierra los ojos. Ábrelos de nuevo y dime, ¿qué ves? o mejor dicho ¿ a quién ves?.

Luisi desde Almería

lunes, febrero 09, 2004

FELICIDADES!!!

Felicidades a Diana por su primera tortilla, yo aún recuerdo mi primera mayonesa y mi primer bizcocho. Lo malo es que no conservo fotos de ninguno. jejejeje...

domingo, febrero 08, 2004

Cosas que me hacen feliz: mi primera tortilla de patatas

He estado leyendo eso de las cosas que nos hacen felices (las de Inma) a petición de Ani, y he estado pensando al respecto. Al final he llegado a la conclusión de que hay muuuuchísimas cosas que me hacen feliz a pesar de que en esta familia, el 99'9 % de esta familia, se extrañe cuando sonrío (me molesta mucho muchisimo esa extrañeza, y por eso para la siguiente vez se me quitan las ganas). En fin, eso no viene a cuento. El caso es que he estado pensando en esa lista y he decidido no hacerla del todo porque son infinidad de pequeñas cosas. Por ejemplo coincido con Inma en lo del café y el chocolate, y en lo de acabar las cosas (manualidades, mis pulseritas y mis pendientitos), y añadiría tonterías como acabar un libro que me ha gustado, o ver por enésima vez una película que sé de memoria, o llegar a un sitio y ver que la gente, sin ser mi familia, se alegra de verme, o ver a alguien (frecuentemente a Ruth, mi mecenas) con unos pendientes que he hecho yo... etc., etc., etc. Pero bueno, voy al grano ya: he empezado a escribir esto porque hoy algo me ha hecho feliz y, como mamá y papá han sido desterrados a Pechina para que yo pueda estudiar (cosa que les agradezco) y Luisi aún no ha vuelto (está en paradero desconocido ja ja ja) pues no se lo he podido contar a nadie y, a riesgo de que se acabara antes de que lleguen mis testigos, le he hecho una foto. Así pues, he aquí, querida familia, la primera tortilla de patatas que hago en mis 20 años de vida. Si ya me sentí orgullosa el día que pude darle la vuelta a una tortilla de sobras de macarrones, hoy es para mí un día grande, un día digno de pasar a la historia. Por cierto! la tortilla a parte de preciosa está de vicio, tan esponjosa, tan jugosa, tan bien hecha... jajaja.

Di.


Aquí debería aparecer la primera tortilla de patatas de Diana, pero se resiste... Creo que lo he conseguido, finalmente

lunes, febrero 02, 2004

Unos poemitas...

Hola a todos, os escribo aquí algunos de mis poemas a petición de Inma, (no es por iniciativa propia el aburriros). Si queréis ver más poemas míos o bien visitar mi web, podéis pinchar aqui y os lleva directo.

SECAS MANOS

Azul tu cara sonriente
de la tarde rodeada
en el crepúsculo muere
tu rostro de vieja anciana
y en tus manos, secas manos,
se secó la hierba verde.
El olor a enredadera
en tu regazo se extiende.
Mueren a tus pies serenos
los recuerdos que se duermen.



MIS VOCES HUECAS

Donde descansen tranquilas
las encinas muertas,
donde la luna muestra
su blancura eterna,
donde un arroyo canta
con voz serena
las mas bellas historias
que hay en la tierra,
donde no lloren
de pena las golondrinas,
donde las nubes traigan
su lluvia fina;
allí perecerán
mis voces huecas,
allí descansaré
yo, prisionera.



MIENTRAS LLUEVE EN LA ARBOLEDA

Escuché llover de nuevo,
escuché tu voz serena
y vi desde mi ventana,
más allá de la arboleda
tus ojos mirar mi casa
y mi ventana entreabierta.
Te vi apartar una rama
para ver con más certeza,
y quisiste acercarte
sin que yo me diera cuenta,
quizá para despertarme
o espiarme tras la reja.
reías que yo dormía
pero yo estaba despierta.

Escuché llover de nuevo,
escuché tu voz serena
cantarme por la ventana
mientras llueve en la arboleda.

ESPERO QUE HAYAN SIDO DE VUESTRO AGRADO.
RUTH.


Las cosas que me hacen feliz


Se le ocurrió a Ani que podíamos hacer una lista de las pequeñas cosas que nos hacen felices. Estoy tan líada últimamente con la mudanza que he tenido mucho tiempo para pensar, pero poco para escribir. Empecé a darle vuelta a la lista y me dí cuenta que a todos nos hacen felices las mismas cosas, de todas formas ahí va mi lista.
Me hacen feliz:
Ver a mi hija durmiendo, placidamente.
Pasear con Oscar y con María del Mar por un parque.
El atardecer de Cabo de Gata
Un arcoiris completo, en día de lluvia y con sol.
El olor de tierra húmeda después de haber llovido
El olor del cesped recién cortado.
Siguiendo con los olores, el olor de las tostadas y el café recién hecho, por la mañana.
Sentir la lluvia fuera y sentirte protegido en casa
andar por el sol, en invierno, y por la sombra en verano
Leer una buena novela y/o ver una buena película.
Hacer un crucigrama (y que me salga bien)
Ver a mi hija reirse a carcajadas.
Comer chocolate.
Terminar lo que estoy haciendo (punto, manualidades, bordado...)
Escuchar buena música
Una caricia
Jugar al chinchón o al parchís o a las damas con gente amiga
un buen vino
no tener nada que hacer (o fingirlo durante un rato)
Querer y sentirme querida
etc, etc

Inma


jueves, enero 22, 2004

Cuento

Erase una vez un pueblecito argentino, donde las gentes se levantan antes que el sol y a las 10 de la mañana el día está a punto de terminar. Miren ustedes que casualidad que mi historia tiene luegar justo a esa hora, a las 10 de la mañana y fíjense también, en que los hechos transcurren en ese mismo pueblecito.
Se encontraban los lugareños en pleno rendimiento, de aqui me levanto, aqui me siento, cojo mi bicicleta y me doy una vuelta a ver a mi vecino de la casa de al lado...la vida trascurría sin mas complicación que la de ir a buscar el agua al pozo. De repente, ¡zas! una nave espacial cae en la puerta de Alberto José Armando, todos atónitos, bajo la sombra de un algarrobo, miraban el fenómeno extraterrestre, se miraban entre si, y miraban la nave espacial, se volvian a mirar y miraban la nave, que inmovil les esperaba allí "anca" Alberto José Armando de Jesús.
Los lugareños seguían en sus quehaceres, unos siguieron roncando, otros hablando de lo dura que era la vida, de lo malos que son los políticos, de lo rico que es la grillada de chancho...Pero el alcalde, que era un hombre de espíritu aventurero, por eso lo eligieron alcalde, decidió levantarse, se dirigió hacia la nave que aún estaba calentita y que desprendía un fuerte olor a azufre, la miró y la requetemiró, sin tocar, claro está. Pudo ver una plaquita plateada en la que en un lenguaje extraño aparecía un mensaje. LLamaron al que sabía leer y dijo: Sin duda se trata de un fenómeno extraterrestre, esta grafía no es castellano.
- ooooooooohhhhhhhhhh!!!- dijeron los allí presentes.
Tras mucho reflexionar el alcalde, que era un hombre de contactos, se puso en idem con la policía, quién rápidamete apareció 6 horas después: - a ver, a ver, ¿que ocurre aqui?- preguntó el poli que se bajó primero del auto.
- pues mire usted señor poli, que estábamos aqui, en nuestros quehaceres diarios y ha venido hasta la casa de Alberto José Armando de Jesús esta nave espacial.
- ¡nave espacial!, ¿donde está la tripulación?- preguntó el poli
- mire usted señor poli que tripulación, lo que se dice tripulación no habia- contestó el intelectual- ahora que lo que si hay es un mensaje en extraterrestre.
- vamos a ver, ¡ mira que ahora con la navecica tener que desplazarse por una nave extraterrestre!- murmuraba el poli, quien dirigiendose a su compañero le dijo- a ver tú, ven aqui, acércate y mira si hay vida humana ahí adentro, ve haciendo algo¿ no estás en prácticas?¿ehh?,¡¡¡ pues practica!!!
- Señor!! - dijo el policía en prácticas, dede la nave- efectivamente, debemos proceder a la notificación a Comisaría, de la caida a tierra de un Objeto Volador No Identificado.
Se encontraban realizando los trámites oportunos los señores policías, las gentes seguían con su vida normal, de vez en cuando alguien que pasaba por delante le echaba un ojo a la nave y entre la quincena de viandantes que tuvieron el corage de pasar delante de la nave espacial, pasó una señora que se preguntaba por qué estaría la policia velando un trozo del satélite italiano Bepposax.


Que este cuento os sirva para pensar. Luisa Mª.
(ánimo Ani con las oposiciones) mariposa

Recuerdo que fuimos niños

Creo que alguien sutilmente ha insinuado que deberia escribir algo en nuestro blog. Lo que a veces me ocurre es que veo las fantásticas intervenciones de Inma y no veo en condiciones de superarlas y eso me hace tener más reparo... Por otra parte, Ani deberias escribir aqui todoas esas fábulas y cuentos INTERESANTÍSIMOS con los que atiborras nuestros e-mails... siempre lo pienso. Al menos yo entro cada día y admiro los cambios que hace nuestra "webmaster" Inma.
Ahora voy a copiar un poemita mío, ese que ya está mas visto que el hilo kaki. Que os lo sabreis ya de memoria, pero que dice muchas cosas de mi, porque cada vez que lo leo recuerdo aquellos muros blanquísimos del jardín de la Casa de Nazaret, con aquellas enorme enredadera de bugambillas rojas que se metían en la casa revoloteando con el viento y aquella otra de florecitas celesates que como se pegaban a la piel nos poniamos de pendientes. Cuando llovía las bugambillias se empapaban de gotas de lluvia y despues de la lluvia jugábamos bajo los ramos de flores y los movíamos para ver como caía agua (esa imagen nunca se me olvida). Después jugábamos en la "plazoleta de las monjas", donde un día pillé pulgas junto a la reja de la gruta de la Virgen, y tuve que esperar a que mi madre me rociara de insecticida en la calle en paños menores mientras mis hermanas (crueles) me miraban por las ventanas y se reían gritándome "hasta que no se te vayan las pulgas no entres"... que momento más decepcionante en mi vida... también lanzábamos a posta el balón al convento para tener escusa para entrar en los jardines o bien saltando la reja o directamente pidiendo permiso y por la puerta... nos parecía muy divertido (la verdad no se porqué). Pues bien, ahí va el poema que seguro todos recordais:

FUIMOS NIÑOS
Recuerdo que fuimos niños
y jugamos en la calle
después de la seca lluvia
que caía tras los cristales.
Y bajo los grandes ramos
de tupidas bugambillas
todavía llovía rocío
tras aquellas tardes lilas.
Árboles y jardines
recuerdan todavía
los niños correteando
y así toda la vida.
Quisiera volver a entonces,
poder mirar hacia arriba
y ver las más bellas nubes
que nuestro cielo cubrían,
o ver el Sol ocultarse
tras un soleado día,
sentir que fuimos niños
y lo somos todavía.
flores

El contador

El contador falló, porque contabilizaba las personas que entraban en el blog, pero no las que entraban en la página. ¿Qué se le va a hacer?

Entre ruinas

Gaza
¿Recuerdas que volvimos a la ciudad después del bombardeo?
Yo recuerdo cómo caminábamos por los escombros, miramos con tristeza la que hasta la noche anterior había sido considerada como una población próspera. Ahora, las calles donde ayer corrían niños, los viejos tomaban el sol y las mujeres se preguntaban unas a otras qué noticias tenían de los familiares que estaban en el frente, estaban solitarias y tristes, desoladas.
Esas mujeres que se lamentaban de la guerra, pero que creían que estaba lejos de ellas, que sus hijos, cuando jugaban en la calle, no corrían ningún peligro, comprendieron, de golpe, que la guerra estaba allí mismo.
Recuerda que íbamos señalando los restos de la escuela, de la iglesia, de la taberna en la que apenas hacía dos días comentábamos las últimas incidencias...
De pronto, oímos un llanto, nos miramos sorprendidos y nerviosos empezamos a buscar el origen de aquel lamento. Nos hicimos heridas en las manos, buscando entre los escombros, hasta que llegamos desde donde partía. Nuestros corazones casi gritaban entre la desesperación y la alegría de encontrar una vida.
Cascotes y cascotes... ¡Dios santo! nos quedamos petrificados, todas nuestras esperanzas se derrumbaron e incluso a más de uno le salió una carcajada histérica ante nuestro descubrimiento: ¡una muñeca!
Era una muñeca abandonada por las prisas...

martes, enero 20, 2004

El Hombre

proyecto hombre
¿Os acordais de esas redacciones infantiles en las que la profesora o el profesor de turno, en un alarde de imaginación, nos proponía el típico y clásico tema de 'Qué haría yo si fuera invisible'? Los más atrevidos siempre decían que ellos irían a ver los exámenes de la profesora antes de que lo pusiera o que mirarían a los del sexo opuesto estando desnudos (esto, no sé por qué, más los chicos que las chicas); la mayoría, después de tirarse horas y horas pensando (lo que hacía que para las actividades de matemáticas o de naturales, no quedara tiempo, con la consiguiente reprimenda del profe), decía, que la mayoría, después de horas y horas de reflexión, escribía cosas como iría al cine sin pagar o me metería en un cohete para ir a la luna o gastaría bromas a mis amigos... Sin embargo, no eran muchas las posibilidades, ¿por qué? sencillamente, porque al hombre no le gusta ser invisible. Las personas tenemos necesidad de vernos y de que nos vean. Es más, sin esta cualidad de ser visible, el hombre no existiría. Necesitamos tener sustancia y esencia. La esencia, por sí misma no es suficiente: curiosa y paradójicamente, digan lo que digan los espirituales, esencialmente es la sustancia lo prioritario. Por supuesto, el hombre no es todo sustancia, no es simplemente materia, eso nos haría ser iguales a piedras. Tenemos inteligencia, pensamos y clasificamos; sentimientos, amamos y odiamos. El ser humano es un compendio perfecto de elementos tangibles e intangibles.
IMR, La Plata

lunes, enero 19, 2004

cante
Estoy haciendo pruebas de cómo insertar imágenes en el post, pero no sé muy bien cómo saldrá, tened paciencia, que seguramente lo conseguiremos.