martes, mayo 18, 2010

Responsabilidad y mundo futuro

Os recomiendo un artículo publicado por Leopoldo Abadía en "El Confidencial". Al margen del concepto de capitalismo que deja entrever, sobre lo que no voy a opinar ahora, es muy interesante su reflexión sobre la herencia y la responsabilidad (responsabilidad de los padres hacia los hijos pero también de los hijos hacia sus propias vidas y hacia "su" mundo), pues de eso se trata: no hay que "dejar" ningún "mundo", todo hecho y resuelto, a nuestros hijos, pobrecitos, que no se tengan que tomar ningún esfuerzo, sino procurar que ellos estén preparados, en todos los aspectos, para adaptarse a un futuro que será responsabilidad, más que de nadie, de ellos mismos.
Aquí os copio el artículo citado:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡y a mí, ¿qué me importa?!” Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz… y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales… Lo que por ahí se llama “buena gente”.

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos… En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

5 comentarios:

Alejandro dijo...

Muy buen post. Y es cierto, los nietos(tengo 6 y todos muy pequeños) serán lo que la educación de sus padres proyecten para ellos. Nosotros los abuelos ayudamos en lo posible, pero la responsabilidad es de lo padres.

josecb dijo...

Hola amigas me llamo José, soy cántabro, creo en las serendípias y todas estas cosas, pero el hecho de escribiros ahora es un acto largamente deseado tras ver muchos perfiles Blogger (la mayoría de encefalograma plano).

Es deliciosa vuestra elección de preferencias cinematográficas, cualquiera de los que me conoce pensaría que estaba diseñada por mí.

Ha provocado mi curiosidad sobre todo el hecho de que el amigo Bogart esté en vuestras preferencias, con ello os habéis ganado mi agradecimiento eterno, es difícil ahora encontrar una chica que se atreva a reconocerlo.

He fantaseado un poco, sé que sois varias hermanas, intuyo que andaluzas, y no lo digo al azar, sino porque aunque mi padre es de aquí mi madre es Algecireña y yo creo que sé reconocer ese ángel del que compartimos un poco en las venas.

Y os he separado por preferencias, por ejemplo a la que le gusta Hitchcock es la más práctica de vosotras y busca evadirse en ese tipo de historias de intriga, porque necesita ese espacio.

En cambio la que prefiere al gran Woody posiblemente sea la mayor y se identifica sobre todo con el Allen de “Manhattan” o “Annie Hall”, evidentemente la que se queda con aquellas deliciosas comedias de rock Hudson rodadas en los años 50 es la más guasona de todas.

En cuanto a la que prefiere Truffaut, sea cual sea de vosotras, tiene un hueco especial en mi corazón; estoy seguro de que de todas es a la que más le gustan los niños, quizá porque a veces no entiende este mundo que a bien seguro le sobrepasará a menudo como me pasa a mí.

También seguramente será una romántica incurable, pero para proteger su dulce corazón seguramente se habrá buscado una buena coraza y nadie lo sabe.

Adorar a Truffaut, además de una demostración de inteligencia, es amar la vida, los libros y muchas más de esas cosas pequeñas que nos regala el día a día.

Es amar los detalles y dejar del pasado solo lo mejor, lo que más nos ayuda.

Bueno, me ha salido un poco largo el comentario, tenía ganas de hablar, supongo.

Hace poco abrí una bitácora para escribir a vuelapluma y es la única en la que tengo la barra de buscar más blog y por ello me entretuve mirando perfiles al azar.

Mis otros dos blog son de cine y poesía y por lo tanto son de mensaje más cerrado.

Nunca invito a nadie, el que quiera venir que venga, de hecho comprobaréis si os pica la curiosidad que el Blog de cine se llama igual que se llamaría un poemario y el de poemas parece un sesudo ensayo sobre física nuclear.

Lo hago porque me encuentro más a gusto entre un pequeño grupo que envuelto en halagos u oropeles que no deseo.

Por lo que me ha dado tiempo a leeros sé que os gusta ser minuciosas como yo y hacer las cosas bien, os visitaré a menudo.
Un abrazo.

Manzanares Ruiz dijo...

Querido amigo,
Ante todo, muchísimas gracias. Gracias por visitarnos (cada vez tenemos este sitio más abandonado y saber que, no obstante, hay quien viene por aquí es todo un halago). Gracias por añadirnos a tu lista de "blogs que sigues". Gracias por tus elucubraciones intentando identificar los gustos de cada una de nosotras. No pienso revelar si has acertado y en qué, sólo te diré que, en ocasiones, aquellas a las que otorgas identidades distintas en realidad son una misma... En otras ocasiones, te aproximas bastante ;-)
En fin, yo también he echado un vistazo a tu perfil y... ¡creo en las serendipias! alguno de tus gustos musicales coincide asombrosamente con los míos o con los de alguna de mis hermanas. Pero hay algo que es común a todas y que, al parecer, tú también compartes... la pasión por El Principito de Saint-Exupery. En mi caso, la pasión es tal que me llevó a la lectura del resto de la (breve) obra de este autor y, aunque no tenga nada que ver, me supuso un conocimiento más profundo de un ser tan enigmático capaz de escribir la joya más insólita de la literatura contemporánea.
En fin, lo dicho: gracias por todo!

Una de nosotras

Manzanares Ruiz dijo...

Yo añado: andaluzas hasta la médula a pesar de los que creen que la provincia de la que procedemos es "tierra de nadie".

Otra de las mismas

Anónimo dijo...

Para josecb, por supuesto, tras tu megamensaje, al cual, seguro que todas agradecemos, he estado visitando los blogs de tu autoría. Me han interesado muchas de las cosas que dices, y aunque he ido un poco rápido, porque yo no soy de estar como tú a las cinco de la mañana delante del ordenador (y ya son las 23'30), no puedo dejar de comentarte que todas nosotras, al menos las que teníamos conciencia en aquel momento, disfrutamos los 12-1 de Malta y aun seguimos recordándolos (y que conste que de las que lo recuerdan, a ninguna nos apasiona el fútbol). Lo comento aquí, porque no hay forma de comentarlo en tu blog.

Una de las Manzanares