sábado, septiembre 02, 2006

Maduración personal


"Así pues, cuando llegúe a casa con la foto apaisada, mi madre acababa de preparar la comida. Comía con nosotros uno de los directivos del sindicato de la fábrica de vagones de ferrocarril. No había pescado, y además había para mí, al lado de mi plato, una carta de la comandancia del distrito militar.
Así pues, leí, leí, y releí mi orden de incorporación..."
(El gato y el ratón de Gunter Grass)


Hace unas semanas se habló hasta el hartazgo de las relaciones de Grass con la SS durante su juventud. Fue con motivo de unas declaraciones del propio escritor, adelantando algo de su autobiografía. Muchos pusieron el grito en el cielo, hasta estuvieron a punto de retirarle el título de ciudadano de honor de su ciudad natal. Walessa se sintió engañado, defraudado y no sé cuantas cosas más. Hubo quien pidió también que le quitaran el premio Nobel, como si eso fuera algo de quita y pon. Se olvidaron de las loas que hace bien poco le concedían, aquello de que era el escritor que había revalorizado el idioma alemán se olvidó por completo. Y alguno, incluso, miró el asunto con cierta condescendencia, como perdonándole el error, a cambio de que le perdonen los suyos (me refiero a Vargas Llosa, que parece atacado de cierta amnesia hacia su propia trayectoria). Días más tarde, el autor polaco envió una carta al alcalde de su ciudad, que fue compartida con el presidente de su país, el contenido de la carta no ha sido revelado del todo, pero fue lo bastante convincente como para que las aguas se calmaran, al menos, por ahora.
Pero, realmente, ¿el asunto es para tantos aspavientos?
Recuerdo una idea que venía a decir algo así como que a los 20 se tenía que ser un subversivo y a los cuarenta un conservador. Grass parece que empezó al revés, y quizás su postura actual se deba precisamente a que conoce bastante bien la otra línea.
No creo que seamos justos censurando una postura de un Grass adolescente, si así fuera, más de un alemán debería meter la cabeza debajo del ala, perdón, ¿he dicho más de un alemán? me equivoqué, en general, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. No somos nadie para juzgar comportamientos anómalos, más teniendo en cuenta en qué condiciones se produjeron esos comportamientos.
Lo que sí tenemos que dar gracias a Dios es que la gente madure y reconozca sus propios errores.

2 comentarios:

Camila dijo...

Creo que Günter Grass le ha hecho un gran favor a más de uno de sus paisanos que llevan décadas viviendo bajo el peso de la culpa y del silencio. Les ha hecho pensar que ya es hora de decir las cosas en voz alta y ser por fin libres de sus fantasmas. Ese país lo necesita.

Indaliana dijo...

No hay que olvidar que a principios de los años 30, el
90% de los niños y adolescentes de Alemania estaban en algunos de los grupos esos, tipo "boy scouts" vinculados al nazismo.
Lo de Günter Grass no eran "scouts" lo sé, aún así no
es más que la manifestación de lo hondo que llegó el
populismo hitleriano.
En fin que estoy de acuerdo en que está bien que Grass lo haya dicho ahora porque muchos compatriotas suyos se sentirán identificados con su silencio y con su "memoria selectiva".
¿Cuántos paises que han sufrido dictaduras no podrían decir lo mismo?
Por otro lado, creo que esto no puede descalificar todo el historial reivindictivo y luchador de ese escritor que con su vida ha sabido corregir su "obnuvilamiento" juvenil.